..nos
mirábamos y creo yo que ya empezábamos a desearnos (pero eso fue más tarde en la
rue de
Réamur), y sobrevino un diálogo memorable, absolutamente cubierto de malentendidos, de desajustes que se
revolvian en vagos silencios, hasta que las manos
empezaron a tallar, era dulce acariciarse las manos mirándose y sonriendo.......