Es conocido por todos que comer demasiado hace daño. Te empachas como coloquialmente se le dice, pero sin importarme esto comí y comí como si no hubiese mañana, las consecuencias vendrían horas después, cuando estuve esperando que toda la tarde pasara frente a mis ojos para llegar al momento de lo que se había anunciando días antes, el partido de futbol.
Las sabanas se me habían pegado al cuerpo, levantándome de sorpresa a las 6:45 de la mañana del jueves del doceavo día del noveno mes, maldiciones era lo único que salía de mi boca porque se me había hecho demasiado tarde para mi clase de problemas políticos, lo único que el desvelo anterior me permitió pensar fue: vístete y corre. La playera café de la abejita, los jeans de siempre con la mochila que me recuerda los psicodélicos ochentas fue lo único que alcance a tomar para salir y poder tomar el camión.
Llegue tarde era obvio no se puede luchar contra el tiempo, el día transcurrió como cualquier otro solamente con la diferencia que mi estomago sonaba y dolía, las prisas me habían impedido comer algo, pero daba igual la caja fría estaba vacía. Todo el día me la pase quejándome por no cumplir con la ley sagrada del desayuno, mi presupuesto estaba más quebrado que la fe del pueblo en el presidente.
Solo esperaba que fuese pasado el medio día, no deseaba ninguna otra cosa más que comer, pero Gustavo mi amigo, no él que hace como vaca si no el que hace como se le antoja, me hablaba de ir a comer a un bufete de comida china, al decirle de mi presupuesto se ofreció a pagar lo que me haría sufrir esa tarde. Comenzamos el camino saliendo de la universidad para llegar a un restaurant sobre el circuito colonias que queda exactamente enfrente de la tienda a la que llaman: el gran chapur fue el lugar donde pasaríamos dos horas.
La una de la tarde era la hora señalada a que el bufette comenzaría, de mi móvil marcaba las 12:45 de la tarde, lo único que podía decir era: tengo hambre! , Tengo hambre!!! .Hubiese entendido que mi amigo me hubiese callado, pero su paciencia era demasiada. Ver caminar a ese hombre vestido de blanco, hacia nuestra mesa, fue el augurio de lo que tanto había estado esperando, escucharlo decir:” ya puede pasar” fueron las palabras más esperadas para mí en ese momento.
Mi emoción mientras caminaba hacia donde estaban los platos era menor que mis ganas de poder tomar algo y de una vez por todas comer, la chica vestida con un traje semi-oriental con rasgos muy occidentales y un gafete en la blusa me decía su nombre: Zoyla Luz, me indicaba que era exactamente lo que tenía enfrente, pero mis oídos casi no la escuchaban, solo me dedicaba a sentirme como niño con juguete nuevo.
Zoyla Luz me indicaba del pollo almendrado, mientras lo movía con una cuchara, pero al mismo tiempo mi mente se desviaba hacia el arroz, básico en la comida oriental, Gustavo se limito a ir por sushi, y así como fue de rápido así regreso, mientras yo seguía escogiendo. El mesero me llevo a la mesa un plato de sopa de espinacas, mientras yo atrás de él iba en mi mano izquierda con un plato con 4 divisiones imaginarias de arroz, pollo a las almendras, carne de cerdo, y carne de res. Mientras caminaba y veía al mesero con el plato de sopa pensaba:”hay que dejarle muy buena propina”, mi lado chilango salía a relucir. Llegamos a la mesa, me senté y agarre los palillos.
Gustavo luchaba con los palillos, tomaba un pedazo de lo que alguna vez fue un cilindro de arroz y se le caía, lo veía y me reía. Basta decir que comí como si no hubiese mañana, pequé de Gula. La hora de irnos había llegado le deje al mesero veinte pesos en la mesa, mientras Gustavo me decía vámonos. Llegue a mi casa pasadas las 2:30 pm me senté tome un libro y como a la hora mi estomago dolía fuerte más que el hambre misma que me aquejaba en la mañana.
Así pasó el tiempo, dieron las 8 de la noche cambie el libro por la computadora y aún me dolía la panza, mi idea del partido comenzaba a esfumarse. Pensando que hacer, Gustavo él que hace como vaca, se conecto y me dijo del partido, le informe de mi dolor, y me dijo que tratase de ir, dieron las 10 y ahora me dolía, pero ya no fui.
El partido era contra derecho, los de la tarde que son buenos, hasta ahora no se que paso. Tengo la duda y eso me confirma que soy un mal jugador y todo por pecar de Gula.