lunes 20 de junio de 2011

And although my pride is not easily disturbed you sent me flying when you kicked me to the kerb With you battered jeans and your beastie tee

Probablemente lo supo al verlo llegar mientras fumaba, presentía que cada vez que sus labios tocaban el cigarro era una palabra menos que debía descifrar, una palabra menos que debía de entender.

Traía puesta la camisa amarilla que durante los 5 años que estuvieron juntos siempre odio, pero como siempre, nunca busco una manera de decírselo, la realidad no era esa, no ahora, lo que lo inquietaba tanto era el hecho de que fumara tanto, fumaba, si, pero no tanto; sabia que algo estaba mal.

Cada paso era un recuerdo del tiempo que pasaron juntos, como cuando dicen que alguien va a morir y ve su vida antes, algo parecido, pero ahora alguien no iba a morir, iba a morir algo que los había unido tanto tiempo.

Cada vez que se llevaba el cigarro a la boca daba un paso, inhalaba y exhalaba, movía la cabeza y veía a los lados aún así, la luz del atardecer le daba en la cara, y él sentado en esa larga banca de cemento, duro cemento, afuera de ese lejano lugar que los unió.

Lo había citado ahí horas antes, el tono de su voz mientras hablaban auguraban lo que pasaría, pero ahora estaba cerca y tenía una bufanda, él no usaba bufanda-“es de putos”-pero ahora la tenía. Un sentimiento de confusión, era tan extraño lo que veía acercarse.

Llegó a donde estaba, sin voltear a mirarlo y viendo a la nada, prendió un cigarro inhalo y él sintió que jalo lo último que quedaba entre los dos, seguía viendo a la nada, exhalo el humo y lo dejo ir.

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